¡Qué verano más bonito y más productivo! De nuevo me ha dado tiempo a seguir haciendo de las mías. A componer nuevos temas y a disfrutar de todas las páginas que se han escrito en mi diario personal, aquel que dibuja sonrisas y que escribe palabras sinceras. Un verano lleno de ilusión y que ya ha acabado. En verdad, estaba deseando que llegara este momento, pues, a veces, se echa de menos lo que llamamos rutina, lo que a veces nos cansa, pero que también necesitamos.

Parece ser que al empezar todo esto el tiempo ha acompañado y el otoño se ha adelantado. El frío acompaña los pasos de esta rutina que tanto nos gusta. La rutina de subir las cuestas de Toledo y ver a tu gente de nuevo.

Comenzamos nueva temporada, con ello nuevas melodías se acercan a mi oído y creo que eso está bien. Cambiamos de acordes y cambiamos de partituras, la vida consiste en eso ¿No? Me embarco además este año en algo nuevo, espero encontrar la manera de sacarle partido. Este año, junto con la rutina comienzo a aprender algo que hacía mucho tiempo que quería hacer. Empezaré a tocar la guitarra y comenzaré una etapa nueva en mi vida, o eso espero.

Después de un verano repleto de salidas y entradas, un verano repleto de fiestas y conciertos, vacaciones que han hecho que una vez más tenga la sensación de querer volver a repetir.

Y es que llega un momento en el que el verano se hace monótono, se hace rutina y como es bien sabido, la rutina aburre, por lo tanto, echamos de menos a lo que normalmente llamamos rutina, para quitarnos de hacer lo mismo un día y otro día, para dejar ese verano rutinario atrás y volver a los estudios, al trabajo, etc. Tenemos un concepto de rutina algo equivocado, un hábito se convierte en rutina cuando lo hacemos una y otra vez, da igual la época del año, pero siempre hay algo que repetimos. Ahora en otoño buscaremos escapar de la rutina esperando a que llegue Navidad, después Semana Santa y así sucesivamente.

Nos gusta vivir para escapar de las rutinas. Debemos disfrutar de cada momento que vivimos, sin esperar a que llegue el cambio de tercio, sin esperar a que llegue ese cambio que nos saque de la rutina. Tenemos que aprender a vivir con energía cada momento, que para eso está. Vivimos atados a todo lo que podemos comprender que existe y no nos damos cuenta que la verdad está dentro de nosotros mismos, que la rutina, solo es algo que nos hemos inventado para describir un hábito, algo que se repite, pero no nos damos cuenta que si repetimos algo es, porque nosotros queremos.

Necesitamos hacer cosas diferentes o creer que hacemos cosas diferentes, solo de esa manera sabremos que, aunque estemos en lo que la gente llama rutina, no lo estaremos interiormente, porque sabemos perfectamente que nosotros no vivimos en una continua rutina esperando a que llegue ese preciado cambio.

Pero tampoco está tan mal esta rutina, en realidad, ha llegado, sabíamos que llegaría y hemos aprovechado al máximo este verano. Bienvenidos a esta duce rutina, para hacer cosas diferentes y ver, de nuevo la ilusión en nuestros ojos.

«Ven con nosotros a ver las ciudades arder, donde las llamas abrasan a todos los que no quieren disfrutar» El ritual de las llamas. Débler

Sergio Barajas Cruz

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