Estoy cansado de vivir así, intentado comprender las razones que nos han llevado a esta injusta situación. Intentando poder explicar las mentiras que nos cuentan continuamente y aprendiendo a errar en las miserias de lo que, sin quererlo ni beberlo, ya está perdido. ¿Dónde se encuentra el remedio para aquella enfermedad que nos insiste en querer entrar, para quedarse a vivir? Cuánto más me acerco a una respuesta, cuanto más pienso estar en lo acertado, menos entiendo esta vida que nos han dado. Parece que es la pescadilla que se muerde la cola, pero es así. El poder, el dinero, la corrupción de un alma que quiere morir y ser libre. Esa es la única verdad que puedo comprender, que somos libres y que nuestro destino, junto con nuestro pensamiento son nuestras propias cárceles particulares.

Insistir en una idea no la convierte en realidad, comprender la rareza del momento es un privilegio y vivir sin ataduras es un hecho que solo algunos pueden tener. El éxito está detrás de cada caída, de cada fracaso y eso es algo que la humanidad «inteligente» todavía no ha aprendido o que incluso aprendió en su momento y que ha olvidado hoy en día. El ser humano es un ser que espera todo de todos. El ser humano espera tener un éxito rotundo desde el principio, hay veces que la suerte no está con nosotros, y no por eso hemos fracasado del todo. Insistir en esa idea puede deteriorarla, incluso puede matar la pasión que cada uno deposita en lo que hace, en esa misma idea, la única salida es no vivir con miedo al fracaso y si ocurre, afrontarlo con valentía, sin cadenas que nos aten y confiando en nosotros mismos. Las situaciones nos pueden superar, pero rendir cuentas ante alguien que no nos representa ni un ápice de lo que nosotros queremos, no es una buena idea y no entra en ningún plan establecido.

Además de todo lo ya nombrado nos encontramos ante la situación de aquel que se cree todas las patrañas que le cuentan. Aquel que se cree que homenajear la memoria histórica significa homenajear solo la memoria histórica de unos tapando el dolor de otros. Parece que este país ha perdido la cabeza, este país ha decidido vivir en la ignorancia, dejar atrás las heridas que siguen abiertas y sacarlas justo cuando más duele, omitir la historia verdadera y contar solo la que interesa. Sabe Dios con qué fin se oculta esta historia, pero es bien sabido que todo aquel que intenta tapar su historia está dispuesto a volver a repetirla. La gente no sabe ni lo que quiere. En este país conmemorar la muerte de un comunista es algo que se alaba, mientras que si se conmemora la muerte de un personaje conservador es un acto deleznable y fascista, por lo tanto, oprimen tu opinión porque ya no tiene validez. Explicadme, por favor, qué está pasando, porque ya no sé qué pensar sobre todas estas situaciones.

No sé si ustedes lo han notado, pero, estamos en verano y en año bisiesto, esto significa que los pensamientos de las personas no sirven para nada. Que no tengamos un gobierno estable no importa siempre y cuando los juegos olímpicos de Brasil sean televisados. Unos juegos olímpicos que lo único que buscan es dinero que no se ha tenido para acabar bien las instalaciones, unos juegos olímpicos amenazados por una enfermedad que traerá más que algún problema, o si no, tiempo al tiempo. Verás que divertido va a ser esto dentro de nueve meses, luego nos echaremos las manos a la cabeza. Todos sabemos que el comité olímpico internacional lo único que busca es sacar dinero y desentenderse de la situación. Pero bueno, disfrutemos de los juegos olímpicos, porque lo que importa, muy a pesar del COI es el deporte. Mientras tanto aquí en España nos prepararemos para unas terceras elecciones y a una multa que nos pondrá en octubre la UE que tendremos que pagar entre todos los españoles, ya que ningún diputado, ni ningún dirigente de estos que quieren «arreglar el país» van a aflojar dinero de su bolsillo. En fin, que esto no ha acabado, que todavía sigue habiendo crisis para rato y que todavía nos toca pagar mucho más, para que todos ellos se tomen sus mariscadas a la costa de todo el pueblo que trabaja honradamente. Pero bueno, que la gente no se preocupe, que sigue habiendo deporte.

«¿Cómo van a silenciar al jilguero o al canario, si no hay cárcel ni tumba para el canto libertario?»

Sergio Barajas Cruz

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